" /> Angélica Sofía | CUANDO LLEGA EL MOMENTO DE PARTIR®

CUANDO LLEGA EL MOMENTO DE PARTIR®

CUANDO LLEGA EL MOMENTO DE PARTIR®

Lo más difícil de tomar decisiones es tener que sacrificar los momentos, queremos avanzar llevando con nosotros lo que nos hace feliz, y la realidad es que lo único que podemos llevar son los recuerdos. Por eso cerrar ciclos es quizás de las situaciones más difíciles que experimentamos a lo largo de nuestras vidas ya que queremos que todo cambie pero bajo nuestras condiciones, teniendo el control sobre todo, sobre lo que deseamos, sobre lo que esperamos, sobre lo que queremos conservar y lo que no, incluso queremos tener el control sobre los demás y sus acciones.

En ocasiones culpamos a quienes se van, juzgamos porque nos abandonaron, nos rechazaron, nos hirieron, nos engañaron, nos olvidaron, o no lucharon por nosotros, y nos enfocamos tanto en el dolor que no nos tomamos el tiempo de comprender la razón por la cual estamos viviendo esa experiencia, y no desde lo que la otra persona nos haya hecho, sino desde lo que yo debo aprender y reconocer, es decir, la responsabilidad sobre la situación que yo creé.

Con el tiempo he comprendido que irse no es huir. Hoy admiro a aquellas personas que han pasado por mi vida y que decidieron no seguir en ella quizás porque yo ya no aportaba lo que esperaban, comprendo que dejaron semillas en mi camino que me permitieron crecer, así como también espero haber dejado huella en sus vidas. De la misma forma, he salido de la vida de otras personas que en algún momento dejaron de brindarme paz, y aunque comprendí que la paz nos la damos nosotros mismos, aquello que no nos permite avanzar hay que dejarlo atrás.

También he entendido que a veces no estamos preparados y nos dejan atrás o dejamos a otros en el camino para poder continuar y cuando el momento divino se concreta, esas almas se vuelven a encontrar. Por eso cuando quieras irte no temas volar, seguro que quien te ama comprenderá.

Vete cuando quieras alcanzar un sueño, cuando quieras resurgir, cuando quieras descansar, vete cuando quieras terminar o cuando necesites respirar, cuando quieras algo nuevo encontrar o cuando quieras dejar atrás. Vete cuando lo tengas todo o no tengas nada, cuando tu cuerpo quiera correr y tu alma viajar, porque lo único seguro que pasará si te quedas, es que nada va a cambiar, porque irse no se trata solo de cambiar de lugar, es cambiar la forma de pensar, como dice Marcel Proust en una de mis frases favoritas: “Nada ha cambiado, pero yo he cambiado, por lo tanto todo ha cambiado”. Allí radica la diferencia entre irse y huir, cuando te vas, puedes cambiar de lugar para ver con otros ojos o cambiar la perspectiva de tus pensamientos, incluso puedes quedarte y dejar que tu mente se vaya a otros estados evolutivos que te permitan interiorizar y profundizar para llegar a estados de consciencia más elevados. En cambio huir es evadir la responsabilidad, de lo que hicimos y de lo que permitimos que otros nos hicieran. Por eso cuando alguien se quiera ir de tu vida, el mayor acto de amor es respetar en el otro sus ganas de volar, y cuando seas tú quien se quiera ir, el mayor acto de amor propio es extender tu propias alas y volver a empezar.

IRSE PARA VOLVER A EMPEZAR

Irse no es despedirse

tampoco es un abandono,

más que un adiós

es un hasta siempre.

Irse no es renunciar,

es más bien una nueva oportunidad

tampoco es detenerse,

es más bien un nuevo respirar.

Irse no es dejar de amar

es más bien aprender a valorar,

tampoco se trata de culpar,

es acerca de aprender a aceptar.

Irse no es olvidar,

Se trata de recordar con amor.

Tampoco se trata de sembrar dolor,

es más bien acerca de obsequiar perdón.

Irse no es tomar distancia,

irse es dejar atrás.

Quizás más cerca que nunca,

irse no es el final,

Irse es un nuevo comenzar.

Angélica Sofía Clavijo Castañeda

2 Comments
  • María
    Posted at 01:48h, 06 Junio Responder

    Excelente Reflexión!!!!, Gracias!!!!

    • admin
      Posted at 16:33h, 12 Junio Responder

      Muchas gracias María. Un fuerte abrazo.

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